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martes, 3 de febrero de 2015

Cuando un detalle hace la diferencia

Muchas veces nos agarran las ganas de hacer un cambio en nuestro alrededor: renovar los espacios, darle un nuevo aire a los ambientes, cambiar los colores.

Algunas veces, podemos darnos los gustos y renovar todo el mobiliario. Pero cuando no es posible, tratamos de gastar la menor cantidad de dinero posible.

Hoy te proponemos modificar algún mueble, cómoda o mesita y darle un nuevo uso y un cambio en el ambiente.

Restaurar un mueble es fácil, rápido y mucho más económico que comprar uno nuevo. Es muy sencillo: sólo necesitás un poco de creatividad y ganas de innovar.

En primer lugar es importante desarmar el mueble (sacar cajones y tiradores) y limpiarlo con un trapito húmedo para eliminar todo el polvo que pueda tener.

Luego, en caso de que lo necesite, con un removedor de pintura y un cepillito, debés sacarle el color anterior.

Más tarde, de acuerdo al color que quieras darle, debés aplicarle una base (sirve como adherencia y ayuda a nivelar el color). 

Una vez seco, podés comenzar a pintarlo con el color que más te guste. Para ello, podés usar pintura acrílica para madera y un acabado (brillante, satinada, mate y semi-mate) ó pintura sintética. En este caso, asegurate de ser lo más cuidadosa posible, porque esta pintura es muy difícil de sacar si se mancha el piso, la pared u otro mueble.

Si te gusta el estilo vintage, una vez terminada la etapa de pintura, con un poco de lija, podés desgastar los extremos del mueble.

Por último, te recomendamos darle un toque propio y diferencial: agregá tiradores originales.

¡Mirá las opciones que tenemos en nuestro local!

¡Harán de tu mueble viejo una hermosa pieza de diseño!